Evaluación de desempeño sin miedo: conversaciones que construyen
Por Andrés Gil

La evaluación de desempeño da miedo en ambas direcciones. El líder teme la conversación difícil. El colaborador teme el juicio. Y por eso muchas evaluaciones se hacen tarde, mal o nunca.
El problema no es la evaluación. Es que llega una vez al año, sin datos, sin seguimiento y sin contexto. Es un examen sorpresa que nadie aprobó estudiar.
La evaluación útil nace del seguimiento continuo: acuerdos claros, evidencia del avance, conversaciones frecuentes. Cuando hay datos, la conversación deja de ser opinión y se vuelve construcción.
Un agente puede sostener ese seguimiento: recordatorios de los acuerdos, organización de evidencia, reportes de avance. El juicio, el feedback y la decisión siguen siendo del líder. Pero ahora con terreno firme debajo.
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