Ningún prospecto olvidado: cómo un agente cuida tu embudo comercial
Por Andrés Gil

El dinero que más duele no es el que no entró. Es el que entró y se cayó porque nadie le dio seguimiento.
Un prospecto llega, alguien lo anota en WhatsApp, se va a otra cosa, y esa oportunidad se pierde en el ruido. No se cerró. Se olvidó. Y el cliente se fue con la competencia.
El problema no es que tu vendedor no quiera. Es que la memoria humana no escala. Con 20, 50 o 100 prospectos activos, alguien siempre se queda sin seguimiento.
Un agente comercial puede registrar cada lead, clasificarlo, preparar el próximo paso y recordar cuando una oportunidad se enfría. El vendedor humano sigue haciendo lo que vale: conversar, entender la necesidad, negociar y cerrar. El agente cuida que nadie se quede en el camino.
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